José, Terrassa, 2009.
Pruden
Septiembre de 2005. Inicio de curso, empiezan las clases de yoga. El primer día del curso, el profesor nos explica las actividades extra y, entre otras cosas, hay programado un taller de biodanza de fin de semana. “¿¿Biodanza??”, preguntamos. Ni el profe sabe gran cosa, alguien le ha hablado bien y quiere que probemos... Llega el Noviembre y un sábado a las 10 de la mañana nos reunimos un grupo de más de 20 personas. La mayoría no nos conocemos entre nosotros. Aparecen dos chicas, Sílvia Cayuela y Maria Rosa Janoher, y nos abren las puertas de otra forma de vivir. Este mundo está lleno de música ¡mucha música! Música preciosa... Y de bailes, danzas, movimiento, expresión, afecto, belleza, emociones a flor de piel, miradas, encuentros, lágrimas, abrazos, alegría, paz... Acabamos el domingo por la noche con ganas de continuar bailando, de continuar compartiendo, contentos, felices, con una gran sensación de plenitud. Y nos encontramos con que hemos creado fuertes vínculos entre todos nosotros. Y yo me doy cuenta de que esto es lo que yo había estado siempre buscando, que esto es lo que encaja perfectamente conmigo y con lo que soy. Les pido horarios a las facilitadoras y me apunto en el grupo de Maria Rosa De esto ya hace más de 3 años y siempre recordaré aquel taller como un fin de semana mágico...
Neus
Català Setembre del 2005. Inici de curs, comencem les classes de ioga. El primer dia del curs, el professor ens explica les activitats extres i, entre d’altres coses, hi ha programat un taller de biodansa de cap de setmana. “Biodansa???”, preguntem tots. Ni el mateix profe en sap gran cosa, algú li n’ha parlat bé i vol que ho provem... Arriba el novembre i un dissabte a les 10 del matí ens ajuntem un grup de més de 20 persones. La majoria no ens coneixem entre nosaltres. Apareixen dues noies, La Sílvia Cayuela i la Maria Rosa Janoher, i –ara ja ho sé- vénen a obrir-nos les portes d’una altra manera de veure i viure la vida... Aquest nou món és ple de música, molta música! Música preciosa! I de balls, danses, moviment, expressió, afecte, bellesa, emocions a flor de pell, mirades, encontres, llàgrimes, abraçades, alegria, pau... Acabem el diumenge al vespre amb ganes de continuar ballant, de continuar compartint, contents, feliços, amb una gran sensació de plenitud. I ens trobem que hem creat uns forts vincles entre tots nosaltres. I jo me n’adono que això és el que jo havia estat buscant sempre, que això és que el encaixa perfectament amb mi, amb el que jo sóc! Demano horaris a les facilitadores i m’apunto al grup de la Maria Rosa... D’això ja fa més de 3 anys i sempre recordaré aquell taller com un cap de setmana màgic...
NeusSi,me gustaría compartir con vosotras, como fue esto de "mi primera vez" en la Biodanza .....
... recuerdo muy bien, un grupo numeroso, y una sesión muy cálida de la mano de Victor Lamelle de Brasil, y especialmente recuerdo cuando hicimos la posición genetratriz de PEDIR , y ahí fue cuando se desbordó el Nilo .... cuanta aguaaaa ... cuantas dulces lágrimas .... cuanta emoción .... allí delante de otra compañera .... PIDIENDOLE .... y despues, fundirnos en un Abrazo de agua, tan suave, tan acogedor ....... y lo mejor de haberlo vivido, es que ahora mismo, revivo de nuevo aquel instante ........ y mis ojos sonrien . Bueno ... fue algo así ....
Ana J.Mi primera vez no fue la primera, ni probablemente la tercera o la cuarta, pero eso no importa. Mi primera vez llegó en lunes, con el frío en las ventanas y la luna acercando una noche de la que todavía no sabía su nombre. Ya me había acostumbrado al aire que flota en las palabras de Lola, cuando el círculo ha tomado nuestras manos y la magia se instala en los párpados, en ese instante colorido y musical, en el que los pasos se acompasan y el cotidiano sale a la calle a esperar nuestro retorno.
Hacía ya algunas semanas que latía en el fondo de otras miradas, que respiraba en las manos que tenía en mis manos, que encontraba caminos que eran cuerpos, y cuerpos, entre los que caminar se transformaba en un acto poético. Disfrutaba la belleza que creábamos entre todos y me sumergía en sus aguas, dejándome preñar de una emoción que, en ocasiones, me oprimía el pecho obligándome a suspirarla.
Carolina, situada a mi espalda, me ofreció sus manos para apoyarme y me dejó volar:
Soy cuerpo, madera e hilos,
marioneta en un corazón que late
La vida sopla su música
sobre costuras y clavos
me arqueo, soy arpa
me estiro, horizonte
me contorneo,
soy río aire silbido
Soy una vela izada al alba,
un cuerpo con piel de pájaro.
Mucho más tarde escribiría esta poesía y, más tarde todavía, descubriría que en biodanza existía una forma para decir lo que había sentido: había entrado en vivencia. Pero aquella noche, lo único que sabía es que había volado con los pies en la tierra y las manos de Carolina en mis manos.
O. P.